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Don Jaime Torres, hijo de viticultores del Penedès, viajó a Cuba en 1855, donde trabajó en una conocida tienda de ultramarinos. Su hermano Miguel le enviaba desde el puerto de Barcelona, vinos y productos típicos de Catalunya, que él ofrecía a los emigrantes recién llegados en una larga mesa. Tapas y vinos a copas. De esta forma contribuía a mitigar sus añoranzas.
En 1870 los dos hermanos fundaron Bodegas Torres.
Hoy, aquella larga mesa para compartir la pasión por el vino, la familia, los amigos y los recién llegados se ha recuperado en Barcelona. Hoy el círculo se ha cerrado. En Paseo de Gracia. En La Vinoteca Torres. |
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